Los exhibidores de cine catalanes andan revolicados por la proxima imposición de la Ley del cine en que se fijan las cuotas de películas que se verán en los cines de las cuales el 50% serán dobladas al catalán por lo que los cines catalanes cerrarán el lunes en protesta por la imposición del catalán.
El presidente del Gremio de Empresarios de Cines de Catalunya, Camilo Tarrazón, ya que ello representaria que si en 2009 se recaudaron 130 millones de euros y se alcanzó una cifra de espectadores de 20 millones, la implantación de la ley hace preveer, en el peor de los casos, un mercado catalán sólo con cuatro millones de espectadores sin libertad más que para ver películas comunitarias, porque no saldrían las cuentas para estrenar el resto.
En mis incursiones a las salas de cine catalanas he contemplado por mis propios ojos como las salas que exhiben aquellas peliculas dobladas en catalán están practicamente vacias, mientras los mismos titulos en castellano siguen con su demanda habitual, lo que obligaria a los empresarios a condenar a la mitad de las salas al ostracismo.
El presidente de la Academia del Cine Catalán, Joel Joan ha pedido a los empresarios del cine catalanes que no se manifiesten delante del Coliseum donde se celebrarán los Premios Gaudí porque "no es nuestra guerra". Joan no entiende el "pánico" de que el catalán haga huir a la "gente del cine. Este idiota deberia saber que el cine, como otras muchas cosas, funciona según las leyes del mercado. Si la gente pide las peliculas en catalán, los exhibidores no van a tener problema en exhibirlas en este idioma, pero este no es el caso, las mismas peliculas en catalán o en castellano representa tener el cine vacio o bien llenarlo.
Son tan engreidos que se creen que pueden cambiar el pais simplemente pagando con dinero de todos aquello que le gusta a ellos, redactando leyes de imposible cumplimiento. Son capaces de cargarse toda una industria que no pasa ahora por muy buenos momentos con tal de saciar su egolatria. Los paletos que constituyen el gobierno de Montilla y el Tristpartit deberian ya de irse a su casa, ya que no paran de crear problemas a sus súbditos con la enseñanza o los rótulos de los comercios, siempre para su egolatria y con el dinero de los contribuyentes. Ellos son los culpables de la imposición a la fuerza de esta "Cultureta Catalana" que esta hacindose agobiante y que pronto ya no podrá salir fuera de sus fronteras, gracias al rechazo y la enemistad que ya está provocando fuera de Catalunya.